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El agro empresarial y la agroindustria inclusivos

Porcicultura Colombia

¿Por qué, si el país tiene tierra, agua y gente, factores fundamentales para desarrollar el campo, y al mismo tiempo necesita nuevas fuentes de crecimiento económico y bienestar en las regiones, no se ha dado al agro el rol protagónico y el desarrollo que debería esperarse? 

Este fue el interrogante con el cual Jens Mesa Dishington, Presidente Ejecutivo de Fedepalma, comenzó su intervención en el evento “Apostándole a la empresarización del campo”, liderado por la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, que comenzó desde ayer 15 de diciembre y se extiende hasta el 18 de este mes.

Manifestó que sobre esta iniciativa, el gremio, en conjunto con la SAC y otros aliados, comenzaron a trabajar desde 2016, porque ha sido evidente la ausencia de un modelo adecuado para el desarrollo del potencial del agro colombiano, en el que haya lugar para todos y que sea compartido e impulsado colectivamente.
Reiteró que, a su juicio, es posible alcanzar el potencial requerido y posicionar a Colombia como una despensa agroalimentaria para el mundo. Es por esto que “en consecuencia, con el liderazgo de la SAC, decidimos realizar un ejercicio de discusión y construcción en aras de determinar el camino que nos llevará a conseguir dicho propósito. Como resultado, se identificaron y reafirmaron los aspectos en los cuales debemos trabajar, tanto desde la perspectiva de las políticas públicas como desde el rol del sector privado, guiado por los gremios y con la actuación de los productores”, expuso el vocero gremial.

Esta iniciativa impulsada por la SAC y varias de sus agremiaciones afiliadas, se desarrolló con un grupo de instituciones del sector privado y público, entre las que reconoció el trabajo y compromiso del Centro de Liderazgo y Gestión, el Consejo Privado de Competitividad, Cecodes, el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga e Inalde Business School, como expertos en las temáticas de productividad, sostenibilidad ambiental, progreso social y construcción de condiciones para la paz, y desarrollo empresarial.

En cuanto al grupo de aliados gremiales, resaltó además de la SAC a otros gremios como la Federación Nacional de Cafeteros, Fenavi, Fedearroz, Augura, Asocolflores, Porkcolombia, Asocaña y Asohofrucol.

Agradeció a las empresas que se unieron a la iniciativa: Agropecuaria Aliar S.A., Oleoflores S.A.S., Aceites Manuelita S.A., Productos Naturales de la Sabana S.A. Alquería, Harold Zea & Asociados S.A.S., Dibufala S.A.S., Incubadora Santander S.A., Frisby S.A., C. I. Tequendama S.A.S., Compañía Envasadora del Atlántico S.A.S., Seatech International Inc, Bengala Agrícola, Luker Agrícola S.A.S, y Buencafé.

Igualmente destacó la participación de instituciones que apoyaron económicamente el proyecto, como Finagro, Banco Agrario, Bancoldex, Findeter y la CAF, e hizo un reconocimiento al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural por haber acompañado el proceso durante estos años.

Medidas a implementar para lograr el avance del agro

El dirigente gremial consideró que dentro de los principales obstáculos a superar se encuentran los bajos niveles de productividad laboral y de rendimientos en distintas actividades productivas; la escasa inversión en bienes públicos y de capital; restricciones de acceso al crédito; inseguridad jurídica; condiciones adversas para la inversión y el desarrollo empresarial; debilidad institucional; inadecuada planificación del uso de la tierra y el agua; escasa adopción de buenas prácticas agrícolas y alta vulnerabilidad al cambio climático; entornos de violencia y conflicto; y precarias condiciones de acceso a bienes públicos en la ruralidad, que sumado a muchos de los factores mencionados lleva a perpetuar las condiciones de inequidad y pobreza en estas comunidades.

Ratificó que un espectro de retos tan amplio demanda un ambicioso conjunto de medidas, entre las cuales mencionó: imypulsar la empresarización e inversión en el campo con regímenes tributarios diferenciales; generar un marco normativo acorde con las condiciones de las actividades agropecuarias; fortalecer el acceso al crédito y brindar seguridad en cuanto al régimen de uso y propiedad de la tierra.

Aumentar la inversión pública en investigación y desarrollo para el agro; especializar la formación del capital humano que requieren los sectores agroindustriales; avanzar en el ordenamiento ambiental y la planificación productiva del territorio.

Así mismo, incentivar la construcción de distritos de riego, restauración de fuentes de agua y reforestación; aprovechar el potencial del agro para la generación de energías renovables y no convencionales; promover la asociación empresarial en busca de mayores escalas, propiciando los negocios inclusivos y la agregación de valor.

Estimular la reestructuración productiva de las regiones sensibles a las economías ilegales, apoyando proyectos agroempresariales incluyentes y sostenibles; generar soluciones de vivienda rural y garantizar que los servicios del sistema de seguridad social y otros bienes públicos lleguen al campo; fortalecer el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y sus entidades adscritas, presupuestalmente y con capital humano idóneo y ajeno a la politización.

Mesa Dishington indicó que todas estas medidas tienen un común denominador: la adopción de un enfoque empresarial inclusivo, que permita consolidar un modelo que conjugue y armonice la agricultura familiar con la producción agroindustrial, como alternativa frente a la falsa disyuntiva que algunos quisieran que siga prevaleciendo.

“Este ejercicio de construcción generó unos resultados muy valiosos. El conjunto de propuestas de política sectorial ya ha sido utilizado como un insumo clave en distintos escenarios, pues tras haber sido incorporado en la agenda de la SAC y de muchos de sus agremiados, fue la base para aportar a las discusiones que se dieron en el proceso electoral para la Presidencia de la República, y posteriormente para el desarrollo de la agenda conjunta de la SAC con el actual gobierno”.

Los libros que se lanzan son la memoria de la iniciativa

Una recopilación de sus principales análisis y recomendaciones fueron recogidos en el libro elaborado por el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga, ICP; denominado El Agro Empresarial y la Agroindustria: Caminos para el Progreso, la Inclusión Social y la Sostenibilidad.

“Por otra parte, la perspectiva de las oportunidades de la agroindustria colombiana, se complementó resaltando un grupo de casos de éxito de empresas y gremios colombianos del ámbito agroindustrial, que nos ilustra que, si bien es pertinente tener referentes externos, debemos primero conocer y reconocer esos ejemplos que tenemos en nuestro país”.

Dijo que estos casos ejemplares han sido plasmados en otro libro, que hoy se presenta al público, denominado El agro y la agroindustria en Colombia, Casos empresariales y gremiales.

Finalizó diciendo que hoy se llega al cierre de una primera etapa de esta iniciativa, que ya entra a su quinto año, “que nos ha mostrado la importancia de persistir y en la cual ha estado involucrado un grupo de organizaciones y personas que con su dedicación y respaldo han permitido generar estos análisis y propuestas, que deben trascender y llevarse a la práctica”.

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